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 El Libro de las Hagiograf燰s. 聲geles

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Hsmeduardo
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Nombre de messages : 56
Date d'inscription : 29/11/2011

MessageSujet: El Libro de las Hagiograf燰s. 聲geles   Sam 17 D嶰 2011 - 19:51

Citation :



El 聲gel Al Lopas:

聲gel mensajero y servidor de los santos, los arc嫕geles e incluso de Dios, Al Lopas sirve de mensajero e intercesor entre los hombres y los habitantes del para疄o solar. Por supuesto, es el santo patr鏮 de los trabajadores de correos, mensajeros, banqueros y todo tipo de funcionarios. Los hombres pueden pues orar a Al Lopas para que sirva de intermediario con las santidades solares menos accesibles a cambio de un don al culto.

Infancia

Al Lopas naci en los suburbios del sur rico de Oanilonia. Fue el resultado de los improbables amores del riqu疄imo banquero Krediet y de la simple transportista Dhlie. Muy joven, un d燰, Al Lopas pens en oraci鏮:

".ios puede ayudarme a convertirme en m嫳 espabilado!... Dios, perm癃eme o甏 tus creaciones".

El resultado fue que Al Lopas se convirti en un chico inteligente que sab燰 escribir, leer y contar desde ni隳. Sin embargo, a pesar de su inteligencia, a menudo era tomado por un loco por sus allegados, debido a ciertos t廨minos m嫳 o menos incomprensibles, como "essemesse", o "0899 191 662" que murmuraba cuando meditaba.

Un bello d燰 que hab燰 ido a pescar al mar con su hermana Alicebox (denominada "la transparente", puesto que era una chica enfermiza por lo que ten燰 la piel muy p嫮ida) una fuerte borrasca de viento agit el agua. Al Lopas se dio cuenta que su hermana estaba a punto de ahogarse, y musit:

"Dios puede ayudarme a salvarla...o no, en verdad no; yo soy el que quiere ser un superhombre, m嫳 bien".

Poco despu廥, una gran fuerza lo envuelve y consigue salvar a su hermana del furor de las aguas. Al d燰 siguiente, todo el barrio estaba enterado de la proeza del joven. Al Lopas intent convencer a la poblaci鏮 de que Dios lo hab燰 ayudado en su gran bondad y que no era un h廨oe verdadero, pero la poblaci鏮 de Oanilonia no lo escuchaba.

Al Lopas pas buena parte de su infancia y adolescencia trabajando continuamente para sus padres: entre semana en el gran banco de negocios de su padre, el duro Krediet; el fin de semana, con su dulce madre Dhlie, que distribu燰 cartas y paquetes.


Edificaci鏮

A pesar de que la Fe en el Dios de amor verdadero revelado por Oane todav燰 no estaba muy difundida en aquella 廧oca y que su familia era completamente polite疄ta, tuvo la oportunidad de muy joven de encontrar a un viejo hombre ciego que, consciente de la vivacidad de esp甏itu del joven y su predisposici鏮 espiritual, le ense嚧 los rudimentos teol鏬icos de su tiempo. R嫚idamente se sirvi de sus ense鎙nzas para convertir a su familia y sus amigos. S鏊o su padre parec燰 hecho a prueba de su calurosa argumentaci鏮 religiosa, puesto que se sent燰 m嫳 atra獮o por la pr嶮ica ego疄ta del avaricioso Belceb.

En su barrio, sus primeras tentativas de conversi鏮 a la verdadera fe fueron, sin embargo, un estrepitoso fracaso, puesto que todav燰 estaban anclados firmemente a las tradiciones los 獮olos heterodoxos. Sin perder la esperanza y siguiendo los consejos del viejo sabio fue al centro de la ciudad de Oanilonia para visitar la tumba de Oane, que serv燰 de punto de reuni鏮 de un pu鎙do de justos bajo la tutela de un tal Gabriel, cuyo destino ser燰, en adelante, conocido.

A pesar de su juventud Gabriel acogi al reci幯 llegado y Al Lopas pudo compartir y aprender con la gente de este peque隳 grupo de fieles convencidos. R嫚idamente supo como ser til sirviendo de tesorero y de mensajero para la comunidad religiosa del templo que hab燰 junto a la tumba de Oane. Poco a poco extendi sus servicios a todas las peque鎙s comunidades de justos de la ciudad. Al Lopas estableci en pocos a隳s contacto con los futuros l獮eres virtuosos: Galadriela, Rafa螔a, Miguel, Silfa螔, Jorge, Migua螔 y, evidentemente, Gabriel, a quien conoc燰 desde hac燰 mucho tiempo.

Tuvo enseguida la profunda convicci鏮 de que el designio divino lo hab燰 enviado para servir de enlace entre los futuros arc嫕geles, entre ellos y con el Alt疄imo. Dios apareci una vez en un momento de oraci鏮 comn de los siete l獮eres virtuosos para confirmarles esta sospecha. Al Lopas puso las habilidades adquiridas con los contactos de sus padres en el banco y el correo al servicio de la justa causa divina. Al Lopas estableci una s鏊ida red de mensajeros, recaderos y tesoreros bajo la tutela de los arc嫕geles con el fin de unificar y organizar de la mejor manera posible la comunidad naciente de fieles.


Arraigo

Una vez juzgada suficiente su formaci鏮 espiritual Al Lopas volvi regularmente a su barrio con el fin de predicar la nica fe verdadera. Al contar sus acciones al servicio de la virtud y de Dios, hablaba con tal pasi鏮 y tal fervor que su ambiente cercano era cautivado por su relato y por ello, su coraz鏮 o燰 la voz de Dios y eran absorbidos por la Fe.

Sin embargo, aunque su familia y algunos de sus amigos segu燰n su ejemplo, muchos habitantes segu燰n siendo incr嶮ulos. Despu廥 de una tarde que hab燰 desesperadamente intentado en vano transmitir los valores m嫳 puros a campesinos que no lo tomaban en serio, volvi disgustado al templo de Oane, y murmur entonces:


".ios puedes ayudarme!... Por favor, por favor, quiero convertirme en alguien muy popular para ser m嫳 cre燢le".

,l d燰 siguiente recibi una carta del alcalde del barrio proponi幯dole pasar a ser consejero espiritual local! Pero eso no bastaba an, entonces Al Lopas or pensando en Mar燰, su personaje preferido:

".ios, puedes an ayudarme a desarrollar mi carisma!... Se隳r, vu幨veme como Mar燰, llena de gracia, por favor.

Durante las semanas siguientes el joven Al Lopas era cada vez m嫳 y m嫳 conocido, respetado e influyente en el barrio por sus ense鎙nzas, que eran tomadas en serio. Los habitantes de su barrio empezaron, por fin, a frecuentar t璥idamente la oraci鏮 diaria.

La difusi鏮 de la Fe

El grupo de fieles que segu燰n a Al Lopas al suburbio del sur de Oanilonia aumentaba cada d燰 m嫳 y no faltaba a ninguna oraci鏮. Se sent燰n amados por Dios porque, a medida que oraban, eran recompensados por su trabajo en los campos: los agricultores de ma瞵 se sent燰n bien a la hora de labrar la tierra y el pastor de ovejas se sent燰 m嫳 inteligente cuando ten燰 que trasquilar la lana, incluso los pol癃icos se sent燰n con m嫳 carisma en los momentos de tomar grandes decisiones. Todo esto no hac燰 sino reforzar todav燰 m嫳 su fe y para dar gracias a Dios trataban de volverse todav燰 m嫳 virtuosos. Al Lopas pronunci en aquella 廧oca un serm鏮 que permanecer燰 mucho tiempo en las memoria colectiva.


燜e sientes d嶵il? 激res feo? 燒o tienes dinero? 燜u billetera est vac燰?
.ios puede ayudarte!
燒o sabes jugar al p鏄uer y te sientes rid獳ulo en sociedad?
.ios puede ayudarte!
激st嫳 harto de pan y ma瞵?
.ios puede ayudarte a comer otra cosa!
燒o eres popular en tu ciudad?
.ios puede ayudarte a ser popular!
燜e sientes tonto? Por desgracia es probable.
·ero Dios puede ayudarte!
澦arto de las colas en el mercado?
.ios puede ayudarte!


Pero Dios y sus obras de caridad necesitan un poco de ayuda por parte de la gente.


"Aydanos y Dios te ayudar por recomendaci鏮 m燰".

Al Lopas a鎙di:

"Buscaremos donativos antes del culto para llevar a cabo un proyecto social muy ambicioso para el barrio".

Al final del serm鏮 Al Lopas or internamente pensando:

".ios podr ayudarme a hacer de esta colecta un 憖ito!...Por favor, Se隳r, dame fortuna.

El resultado fue, evidentemente, un 憖ito.
Un d燰 que Al Lopas se dirig燰 a un nuevo barrio vio a un campesino vestido con harapos y las manos curtidas a base de un duro trabajo. Este lloraba sentado a un lado de la calzada. Al Lopas tocado por la tristeza del hombre se le acerc y le pregunt por qu estaba triste. El campesino le mostr las manos:


"Mira mis manos y mira mis campos!"

Con un gesto mostr a Al Lopas una amplia tierra 嫫ida.

?aga lo que haga sea el trabajo que sea las cosechas siempre salen mal! 、o hay nada que hacer! Esta tierra no es f廨til, apenas logro sobrevivir y no soy recompensado por mis esfuerzos..."


Dicho esto, se ech a llorar nuevamente. Entonces, Al Lopas se puso a hablarle de Dios... de Oane... consigui convertir al campesino y juntos se pusieron a orar. Algunos d燰s despu廥 en la ciudad Al Lopas se preparaba para hacer un discurso. Entre la multitud distingui la silueta del campesino que se le acerc y se arroj a sus pies agradecido.

"Despu廥 de tu visita se ha producido un milagro: ﹐is campos est嫕 creciendo! ﹗endr una buena cosecha!"

La gente que estaba cerca escuch la conversaci鏮 sabiendo que aquellas tierras no eran f廨tiles. Enseguida la gente comenz a decir que Al Lopas era el responsable de aquel milagro. Su reputaci鏮 se extend燰 como la p鏊vora... y de todas partes la gente ven燰 a verlo para que realizara milagros. Sin embargo, a cada una de estas solicitudes, el Santo Al Lopas respond燰 que los milagros s鏊o sal燰n del entusiasmo de su fe y de las contribuciones establecidas segn el culto.

Los Aprovechados

Sin embargo, entre este mar de personas, hab燰 mezquinos pecadores que s鏊o ve燰n en esta persona una gallina de los huevos de oro y cuando Al Lopas devolv燰 el entusiasmo a los humanos un hombre peque隳, llamado Harpag, fue a verlo. Se trataba de un rico noble que para la ocasi鏮 se hab燰 vestido con harapos, para hacerse pasar por un pobre necesitado. Se dirigi a Al Lopas en estos t廨minos:

"•h, Se隳r! 、uenos d燰s! ﹖u nombre ha dado la vuelta en la ciudad y me he enterado de que hace milagros!"


Al Lopas, un poco molesto, le respondi:

"De milagros dir燰 que la palabra le va grande. Yo me limito a animar a la gente a que crea en Dios para que le recen en los momentos dif獳iles".

Harpag respondi:

"﹖, s! •s espl幯dido! Bien... yo ahora tambi幯 necesito ayuda puesto que he obtenido mi primer campo y reconozco que no s como empezar a trabajarlo... as que he pensado... 穆or qu no va usted a verlo?".

Al Lopas dijo:

"S, por supuesto. Pero, antes: 澧rees en Dios como motor del mundo? 澳eseas vivir en la virtud divina m嫳 pura? 激st嫳 dispuesto a apoyar financieramente a la obra divina en este mundo?"

Harpag empez a impacientarse y respondi hip鏂ritamente:

"﹔ue s! 。reo en todo esto y voy siempre que me es posible a las oraciones comunes!"

Al Lopas:

"Bien, arrod璱late a mi lado para orar a Dios y pedirle que tus cosechas crezcan a la altura de tu compromiso espiritual y material."

Al Lopas se arrodill y empez a orar en silencio, al mismo tiempo que murmuraba una extra鎙 secuencia de cifras. Harpag lo miraba de reojo sin entenderlo, pero emocionado con la idea de ser m嫳 rico. Cuando finalmente Al Lopas levant Harpag se qued arrodillado unos segundos m嫳, haciendo ver que oraba de manera completamente hip鏂rita, y despu廥 se levant dando las gracias brevemente al Santo. Al d燰 siguiente, al despertarse, fue a dar un paseo por sus tierras y casi se desmaya cuando vio que buena parte de su cosecha hab燰 desaparecido durante la noche.

La Redenci鏮

Harpag se acerc muy enfadado al joven Al Lopas y lo agarr violentamente:

"•h, t! 燒o es una estafa tu oraci鏮? 澦as visto el estado de mi campo?"


Al Lopas se le acerc suavemente, puesto que no le cost entender lo que hab燰 pasado. Entonces le respondi con una voz tranquila y pausada:

"Por supuesto que he visto el estado de tus campos... Pero, 篙 has visto como tu sed de bienes terrenales se te ha vuelto en contra? No en contra por fuera, sino por dentro, por haber sido orgulloso y por haber mentido con la esperanza de aumentar las ganancias que no necesitas. 澦as sido generoso en el diezmo para la Iglesia? Observa los pobres cercanos a ti, que no tienen mucho, pero que no dudan compartir y mostrarse humildes ante Dios... 積o te asombra su convicci鏮?"

Harpag que no sab燰 muy bien que responder permaneci un largo rato en silencio hasta que, finalmente, se arrodill humildemente y pidi a Al Lopas:


"Dime... 盧鏔o puedo redimir mis faltas?"

La Traici鏮

Harpag se convirti, entonces, en disc甑ulo de Al Lopas. El renombre y el 憖ito de los sermones de Al Lopas distaba mucho de gustar a su padre, el gran banquero Krediet. El burgu廥 prefer燰 financiar las obras de caridad del culto m嫳 que confiarle su dinero. Incitado por el oscuro y avaricioso Belceb, Krediet intent en primer lugar convencer a su hijo para que volviese a la saga familiar de banqueros. Al Lopas se neg sucesivamente a tomar comisiones sobre la contribuci鏮 de la Iglesia, a desviar fondos de la caja, a subcontratar las operaciones de la tesorer燰 de la comunidad con su padre y finalmente, a compartirlo con 幨. Despu廥 de mltiples discusiones tempestuosas entre uno y otro el gran Krediet decidi pasar a la acci鏮 y contrat a Augbagne, un pobre empleado que estaba cansado de ver como la gente rezaba m嫳 que trabajababa. Cre燰 que hab燰 llegado el momento de acabar con las proezas de Al Lopas.

Concibieron un plan extremadamente simple para acabar con Al Lopas: Krediet gast parte de su fortuna personal en pagar a algunos mercenarios reclutados por Aubagne que se encargar燰n de ajustar cuentas con el santo hombre, bajo la mirada afligida de su disc甑ulo Harpag. El combate no dur mucho, puesto que lo apu鎙laron en el vientre. Cuando lo dieron por muerto se marcharon. Al Lopas tuvo el valor de decir una ltima frase a Harpag, que estaba a su lado:


"No te olvides de votar una vez al d燰 a los Reinos Renacientes y divinos..."

Al Lopas no muri aquel d燰 gracias a la protecci鏮 de Dios y de su inmunidad angelical, pero no volvi a ser de carne y hueso desde aquel momento. En adelante, se consagr nicamente a su funci鏮 al servicio de los Arc嫕geles, del Alt疄imo, as como del v璯culo espiritual privilegiado entre hombres y santos del Para疄o solar.


Cita: ‥o imposible es solo falta de fe y prueba de la avaricia! Para obtener algo hay que tener el valor necesario para pagar su precio.

Reliquia:Una extra鎙 caja de madera de los bosques de Draguignan con nmeros escritos en ella... 燙ervir para algo?


Traducido por Monse隳r Eduardo d' H鏦seme.
Revisado por Casiopea.


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